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martes, 16 de agosto de 2011

II


Zoom frenético
al aire que ruge en tu boca
orillas húmedas y rosas 
una tibieza que se aleja
y vuelve
se aleja
vuelve
y el aire sigue su rito              
pero mas despacio
y se apaga
como una veladora
de noche y mucho sueño
¡tanto sueño y vos
con todas esas mariposas
flotando en tu piel!

hilos

A veces veo los hilos que saltan de repente, de una uña a otra, se enroscan, se abrazan y entibian. Los veo brillar levemente cuando el sol nos da directo y todo alrededor es blanco y vos y yo. Como pequeñas sinapsis de piel y piel. Me pedís un café con leche, Peco, si hermosa, y te robo un beso antes de que los hilos se oculten otra vez, en los minutos silenciosos que hay detrás de toda historia, que nunca se cuentan... pero ellos saben

lunes, 31 de enero de 2011

touché...

Un toque. Un levísimo toque de algo sutil como el aire pero tan inflexible como la necesidad de respirarlo es lo que te hace mover los ojos mirar. ¿Y que hay?, no sé. Hay siglos y siglos de una senda abierta para cuatro pies, como una sinapsis rabiosa, eléctrica y suave, una musica de fondo que no es música pero mueve los cuerpos, y suena para nosotros. Yo veo un abismo, y siento las alas negras que quieren ir a el, sin miedos. Otro toque, y, de golpe te veo, te reís, y sos otra vez una muchacha que me mira y me pregunta, ¿Y que hay?.

jueves, 2 de diciembre de 2010

caer

rematadamente loco de atar                   
subirme a sus torres                    quiero saltar  
de patas larguísimas, finas                   
ver los elefantes y caballos                                    
enfriarme entre las nubes                                    caer
zumbando al cielo con rabia
Quiero subir como una bala                                             
ni alas ficticias ni sueños                                                               
sin que haya escaleras 
quiero subir subir y subir                                                   y reirme hasta morir

jueves, 11 de noviembre de 2010

Serie "Sueños"

11:53. Hoy es otro de esos días ventosos, siente como se le revuelve el pelo mientras camina por la azotea. 11:55. Se asoma al vacío que se extiende ocho pisos más abajo, sin atisbo de miedo, piensa en el viento, sintiendo como si lo agarrara del cuerpo soplando siempre en contra, sin importar hacia donde camine.
11:59. se para en el borde.
Piensa que es gracioso que esté intentando mantener el equilibrio, cuando al lograrlo su intención más inmediata será lanzarse, con los ojos cerrados, no importa si es de espalda o de frente. Ojos cerrados y brazos abiertos. 12:20. Lo único que escucha es el viento aullando, con olor a mar, "Un faro", piensa, "es como si el viento formara la imagen de un faro con sus rugidos y olores.
12:26. Cierra los ojos y respira hondo, abre los brazos y llora. Salta. 12:29. Siente que el cuerpo no 12:30 le pesa nada, no quiere abrir los ojos 12:31, no quiere ver agrandarse la calle ni las caras 12:32 de los que lo vean saltar. Pero 12:33 no escucha los autos y sus bocinas, ni gritos histéricos 12:34, ni el ruido que (sin saber como será) indique que dió contra el suelo 12:35. Escucha el mar, y una gaviota le obliga a abrir los ojos.